Qué fue de tu vida

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Exfutbolista Jorge ‘Mango’ Olaechea recuerda sus inicios como deportista en Ica

14:50 h - Mar, 24 Ago 2021

Desde Denver, Colorado, donde vive desde hace más de veinte años, conversamos con el exfutbolista Jorge “Mango” Olaechea quien nos contó detalles sobre sus primeros pasos en el balompié peruano.

El recordado exfutbolista iqueño, en diálogo con Qué fue de tu vida, recordó su paso por el equipo José Carlos Mariátegui de Ica.

“Yo me inicié en el deporte jugando en la tierra y en el río donde había arena pura. Ahí no había ducha y me tenía que bañar en el pozo. Primero jugué béisbol infantil con un técnico de apellido Garrido. Él me hizo responsable del equipo de béisbol de San Joaquín, con el cual llegamos a jugar en un torneo en Lima. Después fue que comencé con el fútbol y también el básquet”, señaló.

Sobre su tierra natal de Ica, indicó que guarda grandes recuerdos asociados a la comida que su madre Celestina Quijandría preparaba en su hogar. 

“Yo nací en Ica, mi tierra que adoro muchísimo; una tierra en donde crece una fruta exquisita y además tenemos postres como el dulce de camote, níspero y las tejas. Toda mi familia era amante de la cocina criolla antigua y he tenido la suerte de saborear plato típicos iqueños que eran preparados de manera tradicional con batán y leña”, señaló.

Olaechea también contó cómo llegó a su primer equipo deportivo, el Mariátegui de Ica. Señaló que no ingresó como jugador, sino como responsable del storage del área de producción.

“Llegué al Mariátegui por la necesidad de trabajar. Mi idea era firmar por un equipo en donde me dieran cualquier trabajo, no necesariamente como jugador. En el Mariátegui me dijeron que iba a trabajar como responsable del storage del área de producción. Pero cuando llegué el primer día, me mandaron al campo y me dieron mi lampa y mi lima y me mandaron a trabajar ahí”, indicó.

El exfutbolista también recordó cómo fue jugar la Copa Perú en el Estadio Nacional mencionando que para todos los jugadores del Mariátegui fue una experiencia inolvidable por la inmensidad del recinto.

“Nosotros jugábamos en el distrito de Santiago, en un estadio en donde la mitad era pasto y la otra mitad era tierra; además, tampoco habían tribunas y la gente nos veía de pie. Cuando llegamos al Nacional, sentimos emoción porque era el lugar donde jugaba la selección nacional, era inmenso y tenía un pasto perfecto”, comentó.

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